Posteado por: Octavio Pérez | noviembre 25, 2010

POTENCIA TU INTELIGENCIA

La inteligencia es la capacidad para entender y resolver problemas. Es la piedra angular del entendimiento, el raciocinio, la comunicación y el aprendizaje. Mucho se ha investigado y escrito de cómo potenciarla. Curiosidad por aprender, leer buenos libros, estudiar, escribir, escuchar, conversar… está más que asumido que se nutre de conocimientos pero aún no habíamos podido comprobar científicamente que el ejercicio físico y el cuidado de la dieta también alimentan a nuestro cerebro haciéndolo más eficaz, más inteligente.

 Profesionales del deporte y la salud, médicos, investigadores…se han hartado de insistir en que el  deporte y una adecuada alimentación mejora la salud física y previene enfermedades cardiovasculares. Pero no se ha hablado casi del efecto que tiene sobre nuestra salud mental. Aunque ya se anunciaba hace miles de años, hasta “hoy” no se había comprobado el impacto positivo que tiene la actividad física en nuestro potencial de aprendizaje e incluso en la prevención de enfermedades mentales.

 El Dr. Gómez Pinilla afirma que el ejercicio físico, sobre todo el aeróbico, tiene efectos en moléculas específicas de nuestro cerebro como es el BDNF, un factor de crecimiento que actúa como neurotransmisor ayudando a la comunicación entre neuronas. Toda actividad física implica una serie de conexiones neuronales, en función de si están automatizada o no tendremos  más o menos capacidad de aprendizaje y actividad cerebral.

 Científicamente ya sabemos que el cuidado físico aumenta nuestro coeficiente intelectual, pero también es un excelente caldo de cultivo para la inteligencia emocional. El ejercicio es la forma más rápida para liberar endorfinas, las hormonas de la felicidad, que actúan como analgésico y euforizante natural. Como nos sentimos a diario, nuestra alegría y nuestro bienestar dependen en gran medida de ellas. También cumplen una función importante en el equilibrio entre la depresión y la vitalidad. El control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la autodisciplina y otras habilidades que definen la inteligencia emocional se desarrollan, cuidan y fomentan a través del deporte y el ejercicio físico regular.

 El cuidado de la dieta también es imprescindible para una buena salud mental, incide en nuestro cerebro. En el pescado, particularmente en el salmón y en algunas algas como la espirulina, existe una gran cantidad de omega 3, concretamente  un componente llamado DHA, un ladrillo del cerebro relacionado estrechamente con la actividad y función de las neuronas. Por tanto, una vida activa y una adecuada alimentación  aumenta nuestra capacidad de aprendizaje y memoria, no solo eso, el sedentarismo es un grave factor de riesgo en enfermedades como el Alzheimer, la demencia, el desorden bipolar, la esquizofrenia o la depresión.

 La inteligencia es nuestra energía suprema, determinante en la conducción de nuestras vidas. Es el motor que mueve nuestra actitud y por tanto, determina nuestros éxitos o fracasos, nuestro propio destino. Hoy ya podemos decir que Juvenal en la antigua Roma estaba en lo cierto “Mens sana in corpore sano”. Una buena salud física es indispensable para una mejor salud mental. Cambiemos el refrán que inventó el más vago del pueblo pensando que era muy listo. Correr ya no es de cobardes, correr es de inteligentes.

 Octavio Pérez

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Responses

  1. Grande!! Lo he twitteado!!


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